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¿Técnica clásica,Técnica flamenca? (conversación en los foros)

Este es una selección de los comentarios aportados en el tema FLAMENCO SI,NO del foro:

http://guitarra.artepulsado.com/foros/showthread.php?1279-Flamenco-SI-NO&p=4552#post4552

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Aprender técnicas y toques flamencos no significa abandonar lo que ya se sabe y viceversa.

Jhon Wiliams, por ejemplo, venía con frecuencia a España a aprender con su amigo Paco Peña rasgueos y técnicas flamencas porque decía que en las interpretaciones de muchos autores españoles era muy importante “añadir” el alma flamenca a la obra y que para que sonara española había que meter sutilezas “flamencas”.

Los flamencos han adoptado muchas técnicas clásicas a lo largo del tiempo, hay muchas muestras de la influencia de lo trémolos de Tárrega y otros en el flamenco, tambien arpegios, escalas…

También hay rásgueos, melismas y pasajes en obras clásicas que parecen venir del flamenco.

Dificilmente el amante de la guitarra puede abstraerse de incorporar en su obra tendencias musicales de un lado u otro y muchas veces se complementan y se enriquecen mutuamente.

Que un clásico aprenda a hacer un alzapúa, un trémolo de 4 notas o un rasgueo concreto no me parece que le perjudique, siempre que sea consciente de lo que hace y como lo hace.

Algunas obras de Albeniz, Falla, etc pueden sonar más “españolas” simplemente con llevar un poco hacia atrás, hacia el puente, la mano derecha y tocar con un poco de más fuerza.

Algunas obras flamencas, sobre todo en los toques libres, en obras de guitarra flamenca de concierto, muchos guitarristas buscan la limpieza, la sonoridad, la elegancia del toque clásico.

El guitarrista consolidado no se cambia al otro género tan facílmente, sabe que son muchos años de esfuerzo lo que dejaría atrás, aunque a mi parecer, con cuidado y esmero puede estar preparado técnicamente para hacer piezas de distinto género si es conocedor de las diferentes técnicas y las práctica y no necesariamente entorpece lo que ya tiene aprendido, en todo caso es sumar formas de tocar, y sobre todo en la mano derecha, pues en la izquierda apenas hay cambios significativos.

Saludos

Gran Adino

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No estoy demasiado versado en guitarra flamenca, aunque escucho todo lo que puedo y vaya mi admiración por los maestros de este arte. Pienso que aunque estemos hablando del mismo instrumento también hablamos de lenguajes distintos y dudo mucho que en este campo ambos se pongan de acuerdo a excepción de algunos préstamos llamémosles “lingüísticos”. Aunque vistas las diferencias, también creo que en el fondo existe un respeto mutuo entre las dos disciplinas, e incluso, porque no decirlo, cierta admiración.
Por lo que respecta al tema del sonido, es constatable que también existe una evolución dentro del flamenco, pues me niego a creer que un instrumentista no dé la importancia que se merece a este fundamento. Por lo que yo he podido oir, que ciertamente no es mucho he notado que al igual que los clásicos hay muchos tipos de sonido y colores diferentes en la guitarra flamenca, pero no es lo mismo escuchar el sonido de Paco de Lucía en las canciones de Falla y en “Fuente y Caudal” que en “Sirocco”, por poner algún ejemplo, pues se aprecian diferencias notables. Lo que más me impresionó de Vicente Amigo al escucharlo por primera vez fue su sonido, pues me pareció mucho más fino de lo que es habitual en un guitarrista flamenco, aparte de su estilismo y su versatilidad.
Un sonido mediano es aceptable en la guitarra flamenca, pues supongo ,y si no, que alguien por favor me corrija, que no es una prioridad inmediata. A los clásicos siempre nos han puesto ejemplos de como debe de ser un buen sonido, desde el principio de nuestra educación, hasta el punto de que hay escuelas enteras dedicadas a conseguir la “Técnica y sonido Barrueco”, por nombrar a un guitarrista de renombre. Según cómo, ésto puede resultar frustrante para un tipo de alumno que necesita encontrar SU sonido propio. No digo que un buen sonido no sea relevante para una buena interpretación, pero nuestro defecto es que deseamos encontrar “El sonido”, así, como un paradigma de belleza, cosa que está muy bien pues sera´la voz de nuestro instrumento y con la que nos comunicaremos con alguien, pero creo simplemente que hay guitarristas que podrán conseguirlo y otros no.

Referente a la relajación, discrepo cortésmente de Luis, pues aunque un guitarrista flamenco toque con potencia, como tú la llamas, yo me inclinaria a llamarlo “nervio”,no debe estar reñido con la relajación, es más, no puedo concebir velocidad sin relajación,y aún más si cabe en la técnica flamenca, donde la velocidad muchas veces no es puntual sino que es casi un mismo motivo de la música, y a mí Vicente Amigo no me parece un tipo muy musculoso, lo que pasa es que lo que ellos pueden hacer de forma natural, a nosotros nos cuesta meses de estudio, de la misma manera que para ellos leer una partitura será un calvario.
También supongo que dentro del flamenco habrá escuelas más o menos flexibles y que entenderán la técnica y la música de manera diversa y esa pluralidad nos hace más ricos. Lo que está claro es que un flamenco nunca tocará como un clásico y viceversa, creo que es incompatible que coexistan ambas técnicas, lo cual no quiere decir que no tomemos préstamos puntuales para alimentar mejor una interpretación. Ahora me viene a la cabeza, una obra que presentamos a examen, yconcretamente el movimiento final de la Fantasía Op.54 bis para dos guitarras de Fernando Sor “Allegro dans le Genre Espagnol”. En los últimos compases y según mi modo de entender hay que utilizar una especie de trémolo a doble cuerda que es de clara inspiración flamenca, al menos si se pretende acabar la obra brillantemente, pues con una digitación clásica difícilmente se podría conseguir ese efecto con solvencia, aunque hubo alguien del tribunal que no estuvo demasiado de acuerdo con ese cambio. Estaría muy bien que algún profesor de guitarra flamenca nos diera su visión del tema y nos asesorara en nuestras intervenciones.Sería interesante intercambiar puntos de vista acerca de esas dos visiones del mundo guitarrístico.

Joaquim Salinas

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Pues no sabéis la alegría que me dáis al plantearos este tema. Como os dije en alguna ocasión, puede ser una cuestión generacional. ¡Y beditas sean vuestras generaciones que COMPREHENDÉIS el asún”!. Me imagino de mayor edad que vosotros, y no sabéis la cantidad de “batallas perdidas” que llevo a mis espaldas. Los dos bandos “me han ejecutado” ni yo sé cuántas las veces, por mor de defender lo que vosotros ahora defendéis. Quizás sean signos de una época…

Quizás toda la culpa la tenga la opinión “segoviana” de que “la guitarra clásica y la flamenca son dos vertientes de la misma montaña. Una camina por un lado y la otra por otra, pero sin encontrarse”.

Esta falacia ha creado escuela. Y víctimas somos. Quizás “in principio” no fuera tal “falacia”, de acuerdo con las pretensiones del maestro Segovia. Pero mantenerlas hoy… A ver si Óscar incluye en el sumario de la revista, el trabajo que le envié hace tiempo sobre “Andrés Segovia: sus relaciones con el Arte Flamenco”. Modestamente, creo que proporciono claves a tener en cuenta.

Y de nuevo, os vuelvo a recomendar mi trabajo “Las técnicas interpretativas de la guitarra flamenca. Historia y evolución”, incluído en “Historia del Flamenco” Vol VI (Eds. Tartessos). Decidme si os cuesta mucho encontrarlo.  Sinceramente, y no es porque sea mío, creo que os aclarará muchas dudas.

No soy ningún “vanguardista” en este tema. Son muchos los guitarristas flamencos que han incorporado al “toque”, técnicas y éstéticas de la guitarra clásica: Rafael Marín Miguel Borrull, Ramón Montoya, Luis Molina, Ángel Baeza, Diego del Gastor, Manuel Cano, José Antonio Rodríguez, José Manuel Cano, Rafael Riqueni, etc, etc. etc: me canso ya de citar. Una anécdota: Miguel Borrull, en el transcurso de una actuación de Tárrega, llegó a abrirse las venas con una navaja. Decía que quería “morir en felicidad”. ¿Existe algún guitarrista clásico tan apasionado?

¿Se puede iniciar el Aranjuez sin saber rasguear perfectamente? Es el caso contrario. Es el caso contrario, por ejemplo. Evidentemente, el guitarrista “clásico” que conozca las técnicas “flamencas” se enriquecerá. Y el guitarrista “flamenco” que conozca las técnicas de la guitarra “clásica”, se enriquecerá también. Como os he dicho, el problema, como siempre, está en la medida. ¡Allá cada uno!

Tampoco estoy muy seguro de que el maestro Rodrigo no concibiera el Aranjuez “aflamencado”. Él declaró “sin recatarse” -es “vox populi”- que le gustaba la versión de Paco de Lucía. Desde luego, nunca vamos a saber si lo dijo con “la boca del estómago” o con “la del corazón”. Pero lo dijo. Aunque dijo muchas más veces, que la versión que “él firmaba”, era la de Pepe Romero, guitarrista que tampoco se esconde de decir que emplea ambas técnicas, según su buen entender la aconseja. Para algo las ha estudiado y las conoce. ¿Conocéeis el disco flamenco donde acompaña al veterano cantaor Chano Lobato?

Pues no sé si será más clra el agua de la Fuente del Avellano…

Desde luego, que cada uno debe ocupar “su sitio”. Pero son “otros sitios”. Los de la técnica interpretativa, están cada vez más hermanados. Y esto no es nuevo. Os vuelvo a recomendar mi estudio y “os daréis cuén”. La admiración y los “préstamos” entre ambas técnicas, poseen categoría de “históricas”: desde Julián Arcas y su generación, hasta ahora mismito. Desde que “se inventó” el Arte Flamenco, allá por los mediados del siglo XIX. No os creáis que es más antiguo. A fín de cuentas, el Arte Flamenco no es más que una música del Romanticismo. Exquisitamente romántica. Y lo sigue siendo, a pesar de los pesares. Aunque no os lo parezca. Los flamencos no somos más que unos romáticos trasnochados o “decadentes”. O unos neo-románticos.

Respecto al sonido, pues más de lo mismo…: consultad mi capítulo citado. Modestias aparte, creo que es la primera vez que este tema se trata por escrito, referido a la guitarra flamenca. Por supuesto que no es igual el sonido de Ramón Montoya, que el de El niño Ricardo, ni el de Sabicas ni el de Paco de Lucía, por poner ejemplos a la mano. Pero tampoco es igual el sonido de Paco de Lucía en “La fabulosa guitarra de Paco de Lucía”, que en “Fuente y caudal” ni que en “Sólo quiero caminar”, por poner ejemplos sintomáticos de dónde cambió su sonido.

Y por supuesto, existen “sonidos flamencos buenos” y “sonidos flamencos malos”, claro está.

Con sus aciertos y sus defectos, en la guitarra clásica existen “escuelas de sonido”. Sus aciertos son evidentes. Sus defectos también: ¿cuántos quitarristas se han buscado una tendinitis por querer buscar un determinado sonido?

Pero en la flamenca, no. Ningún maestro de guitarra flamenca enseña a colocar la mano derecha. Por lo tanto, el sonido de cada uno, es el de cada uno. Y eso es una riqueza. Y también un defecto: ¿cuántos guitarristas flamencos se han malogrado por no saber buscar, ni encontrar su sonido? Quizás con un poco de ayuda…

Y hoy en día, la cosa se ha complicado una barbaridad. Tened en cuenta que los guitarristas flamencos tocan habitualmente con amplificación, por lo que han tenido que aprender no sólo “electrónica a fondo”, sino a conseguir un sonido que “se escuche bien”, una vez amplificado. ¡¡¡Ahí es nada!!! Por deirlo de una manera simple: “estudian con auriculares”.

Eusebio Rioja.

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Es la primera vez que “respondo” a uno de tus escritos y voy a hacerlo felicitándote, pues me sorprende agradablemente comprobar que siendo mi conocimiento sobre el tema infinitamente menor que el tuyo, estoy de acuerdo contigo prácticamente en todo.

Los dos bandos “me han ejecutado” ni yo sé cuántas las veces, por mor de defender lo que vosotros ahora defendéis. Quizás sean signos de una época…

Lo de las “crucifixiones” es una costumbre extendida en el mundo de la guitarra, sea cual sea la tendencia. Personalmente desconozco la razón, pero quizá esto se deba al carácter individualista del instrumento. Matanya Ophee, dándole muchas vueltas, dice en uno de sus muchos escritos que la música de cámara es en nuestro instrumento donde menos se practica. Esto no se debe a que no haya tal repertorio, sino muy probablemente al talante individual del guitarrista.

Quizás toda la culpa la tenga la opinión “segoviana” de que “la guitarra clásica y la flamenca son dos vertientes de la misma montaña. Una camina por un lado y la otra por otra, pero sin encontrarse”.

Segovia es el autor, constatado en muchas ocasiones -apócrifo en otras- de muchos tópicos lapidarios acerca de la guitarra y la música en general, así como se le atribuyen cosas que él quizá nunca dijera. Probablemente aún no tenemos perspectiva temporal para ver objetivamente que la estética de Segovia, más romántica en muchas ocasiones que otra cosa, le llevaba a hacer afirmaciones que aunque tienen un trasfondo muy razonable, son eso; “sentencias” que deben tomarse como producto de una forma personalísima de ver el instrumento y la Música. hay tantas realidades en la guitarra flamenca como personas dedicadas a ella. Yo diría que el desencuentro entre lo clasico y lo flamenco se debe a una ignorancia mutua, fundada en el desconocimiento. Cuando se estudia una obra como el Aranjuez o muchas cosas de Falla o Albéniz, la guitarra pide a gritos al guitarrista clásico que “aprenda” una serie de técnicas flamencas. Y esa es una de las lagunas muy difícilmente salvables que tenemos los guitarristas clásicos.

¿Se puede iniciar el Aranjuez sin saber rasguear perfectamente? Es el caso contrario. Es el caso contrario, por ejemplo. Evidentemente, el guitarrista “clásico” que conozca las técnicas “flamencas” se enriquecerá. Y el guitarrista “flamenco” que conozca las técnicas de la guitarra “clásica”, se enriquecerá también. Como os he dicho, el problema, como siempre, está en la medida. ¡Allá cada uno!.

Esto es evidente, pero existen aquí una serie de problemas….¿institucionales?. Un alto porcentaje de los guitarristas que intentamos tocar, hemos recibido la mayor parte de nuestra formación en los Conservatorios, de otros guitarristas que la han recibido en los mismos sitios. En la carrera de Guitarra plan del 66, no se planteaba, al menos en los lugares donde yo estudié ningún tipo de programación relacionada con la guitarra flamenca -sé que hoy en Andalucía, la cosa ya no es totalmente así-. En Castilla-León, por ejemplo, donde no hay una arraigada tradición flamenca-, las ocasiones de aprender algo de esta técnica pasan por “arrancar” retazos de los escasos guitarristas del género que por allí se mueven. El resultado, como siempre es un déficit de conocimientos, arrastrado generación tras generación de guitarristas clásicos.

Tampoco estoy muy seguro de que el maestro Rodrigo no concibiera el Aranjuez “aflamencado”. Él declaró “sin recatarse” -es “vox populi”- que le gustaba la versión de Paco de Lucía. Desde luego, nunca vamos a saber si lo dijo con “la boca del estómago” o con “la del corazón”. Pero lo dijo. Aunque dijo muchas más veces, que la versión que “él firmaba”, era la de Pepe Romero, guitarrista que tampoco se esconde de decir que emplea ambas técnicas, según su buen entender la aconseja. Para algo las ha estudiado y las conoce.

Pues mira, ahí lamento disentir contigo. No es que tenga un interés personal en acaparar el Aranjuez para la guitarra clásica, pero opino que el lenguaje empleado en esta obra, más que flamenco en sí, es “popular”. La guitarra española -no me refiero a clásica ni flamenca- es un instrumento que se expresa a través de una serie de elementos idiomáticos entre los cuales destacan el rasgueado y el punteado. Son anteriores al clásico y al flamenco, y podemos encontrarlos desde la pequeña guitarra renacentista de cuatro órdenes hasta la contemporánea, pasando por la barroca, incluso la romántica. Así, considero que Rodrigo utiliza elementos de la música popular, que no concretamente flamenca; la seguidilla es una baile castellano de los siglos XVIII y XIX, que correctamente filtrado por la creativa tendencia flamenca, dará lugar a una parte de los “palos” actuales. Podría preguntarte si por ejemplo el primer movimiento del Aranjuez te suena a eso, seguidilla manchega o a un estilo flamenco, doctores tiene la Iglesia y nadie como tú para responder a esto. En cuanto a las afirmaciones de Rodrigo, personalmente creo que casi siempre las realizó más con la boca de la cuenta bancaria que con otra cosa, al menos en lo que al Aranjuez se refiere ¿2.500 millones de las antiguas pesetas en derechos de autor?. Lo que está claro es que un maestro como Paco de Lucía vende, lo que tocaba era decir que gustaba, desde luego, cualquiera hubiera hecho lo mismo. Pepe Romero, maravilloso en el Aranjuez, y no nos olvidemos de otro gran conocedor de las técnicas flamencas; Narciso Yepes, que en principio fué el gran difusor del Concierto.

…..se inventó el arte flamenco, a mediados del XIX. No os creáis que es más antiguo. A fín de cuentas, el Arte Flamenco no es más que una música del Romanticismo. Exquisitamente romántica. Y lo sigue siendo, a pesar de los pesares. Aunque no os lo parezca. Los flamencos no somos más que unos romáticos trasnochados o “decadentes”. O unos neo-románticos.

Pues mira, por hacer esta misma afirmación, he estado yo alguna vez a punto de llevarme una “guantá” si no física, sí dialéctica, de parte de algún “entendido”, me alegro de que corrobores esta idea -espero que no la de la guantá-. Efectivamente hay cosas del flamenco que vistas bajo la óptica del XIX se entienden perfectamente, habiendo unos elementos históricos que las hacen posibles. Es esta época la de los viajes comerciales transoceánicos “rápidos”, la de la máquina de vapor perfeccionada aplicada a la navegación. Así se entiende en los llamados “cantes de ida y vuelta” como el palo flamenco llevado a América vuelve con una cierta fluidez temporal transformado en cantes como colombiana, habanera o guajira -en una situación como la del XVI esto hubiera sido harto difícil-. Hay una curiosa referencia en la “antología del cuento castellano” de la Ed, Bruguera en la que se hace referencia a “un circo de pulgas que bailaban la rumba cubana”, que genéricamente no es otra cosa que lo que nosotros conocemos como “salsa” o “son” cubano. Hoy en día, cuando un artista de raíz flamenca aplica una pincelada de música caribeña a una rumba, la “fusión” le sienta muy bien a los dos estilos. Evidentemente el resultado no puede ser otro cuando las dos músicas son en origen exactamente la misma cosa, otro asunto es que nos lo intenten vender como una gran innovación del arte flamenco -en mi respetuosa opinión, no lo es-.
Asimismo, es el XIX la época en la que se comienza a investigar sobre la endogénesis de los pueblos. De esta época es el nacionalismo italiano, alemán o en casos más particulares el aranismo vasco y la defrinición social del pueblo gitano, al que si no podemos afirmar definitivamente como creador del arte flamenco, sí podemos situarlo como autor de grandes aportaciones al mismo. Hay una corriente española de la época, el “majismo”, una tendencia estética en la cual las clases altas se vestían y actuaban como las clases más populares, y de ahí viene la inclusión en moda de los toros y desde luego del arte flamenco -las historias de duquesas de Alba y toreros no son cosa de ahora, vienen ya de largo, lo dice un enemigo declarado del mundo “rosa”-. Boccherini en su “quinteto del fandango” es un claro ejemplo musical de esta tendencia, en lo literario, el mito de “Carmen” -Merimée y en lo musical Bizet-, y en la pintura, Goya.
Hay una teoría más. Analizando el origen de otros palos flamencos, la taranta o minera se forma -según tengo entendido- en el ámbito de la minería del sur de España, minas que tienen su máxima explotación a partir del siglo XIX, frente a la minería del norte, de explotación más antigua, los cantes de fragua parecen ser la expresión del oficio de la herrería ambulante de las caravanas gitanas -por cierto, hay una protesta corporativa del XVIII a Carlos III acerca de la “competencia” que realizaban contra los herreros “estables” los “cristianos nuevos”, nombre aplicado en la época a los gitanos en ciertos lugares-. Acerca de la herrería. hay una leyenda precisamente del XIX, que dice que el herrero que fabricó los clavos de la cruz de Cristo era gitano, con lo cual fueron condenados a vagar por el mundo -esta sabemos que evidentemente no es cierta- .
Sin querer aburriros con más, entiendo que el arte flamenco guarda social e históricamente una relación con los movimientos del nacimiento de la sociedad industrial moderna comprendida entre las invasiones napoleónicas y las revoluciones industriales del 1830 y 1848.
Rodolfo Jose Rodriguez

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2 respuestas a ¿Técnica clásica,Técnica flamenca? (conversación en los foros)

  1. José Ramón dijo:

    Estimados; gracias por el tiempo que habéis dedicado a estos comentarios; son todos interesantes y muy enriquecedores.
    Os comento una situación, por si pudiérais aportar algún consejo. Muchos guitarristas flamencos queremos explorar esa otra cara de la montaña que decía el maestro Segovia, y no sabemos cómo hacerlo de forma adecuada y realista a nuestras situaciones personales. Lejos de haber llegado a la cumbre, sí llevamos en esta ladera muchos años, con subidas, retrocesos, escaladas, exploraciones. Las horas como guitarristas de baile y cante son infinitas, en peñas, festivales, academias. Tenemos gran experiencia como profes en talleres, distritos, particulares, on line… También somos capaces de hacer nuestras performances como solistas, pudiendo encadenar varias horas de solo instrumental sin gran problema, e incluso podemos participar en sesiones donde lo que prima es la “improvisación”.
    Pero, a pocas luces que se tengan, el guitarrista flamenco aspira a ser músico, es decir, quiere ser capaz de leer y escribir lo que ejecuta con la guitarra. Mi caso concreto es que sólo tengo conocimientos rudimentarios de lenguaje musical, que sinceramente no relaciono con mi trabajo diario. Sé que el consejo inmediato sería: “comienza tu carrera musical desde el principio; matricúlate en música…” Pero no es tan sencillo: nuestra forma de vida, las idas y venidas, las noches, los fines de semana de trabajo… Todo ello va en contra de una formación reglada.
    Por ello, os ruego que me deis vuestro punto de vista al respecto. Concretamente: ¿hay algún paso, aunque sea difícil, que permita a un artista flamenco aprender algo de eso que le falta? ¿Sería aceptable un itinerario específico, dirigido por un músico guitarrista, de forma privada y personalizada?.
    En mi vida profesional he tenido el honor de “guiar” a guitarristas clásicos por las sendas del lado flamenco, llegando algunos a cotas muy elevadas de este arte. Ojalá yo encontrara el guía músico que, adaptándose a mi situación, me abriera el camino a ese otro lado.
    Gracias de antemano, y recibid un afectuoso saludo.
    José R. Pérez Leonardo. Guitarrista flamenco.

  2. José Ramón dijo:

    Disculpad, he corregido mi mail. Gracias.

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