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Como interpretar a Tárrega (conversación en los foros)

Selección de comentarios de foro sobre:Como interpretar a Tarrega por Adrián Rius

http://guitarra.artepulsado.com/foros/showthread.php?259-C%F3mo-interpretar-a-T%E1rrega-por-Adri%E1n-Rius

En el artículo que ha publicado en esta web Adrián Rius, se menciona cómo Tárrega en un momento de su vida abandona el tipo de pulsación en el que intervienen las uñas de la mano derecha, en favor de una pulsación sólo con la yema del dedo. En otro lugar de este foro ya he escrito sobre este tema, permitidme que vuelva a tratar el asunto aquí.
En mi opinión, es bastante sorprendente que Tárrega acometa un cambio tan drástico en su técnica tras toda una vida pulsando con ayuda de las uñas. El primer concierto con yema sola, lo ofrece Tárrega en 1902, dado que fallecería siete años más tarde, en 1909, el uso de la yema sola ocupa únicamente la última etapa de la vida de Tárrega, si bien es en esa etapa cuando con mayor ahínco se dedicaría a la enseñanza, por lo que alguno de sus alumnos más conocidos, como Pujol, Fortea o Josefina Robledo, adoptaron la pulsación con yema de su maestro, hasta el punto que hoy en día esta pulsación es considerada por muchos como una de las principales características de la conocida como “Escuela Tárrega”.
Aunque el primer concierto de Tárrega con yema sola lo ofreció en 1902, según Pujol, Tárrega cambió su pulsación “a principios de 1900″ (El dilema del sonido en la guitarra, p. 22). En esa época Pujol aún no era alumno de Tárrega (comenzó sus lecciones con él en el año 1902), aunque puede que el mismo Tárrega fuese quien le comunicase esa fecha o que Pujol la averiguase por otro medio, como el diccionario de Domingo Prat, quien nos dice, refiriéndose a Tárrega: “A partir de 1900, fecha en que comienza a pulsar con yema sola, siempre me tuvo el gran artista a su lado”. El caso es que durante más de dos años Tárrega no actúa en público ya que parece que dedica este tiempo a perfeccionar el nuevo sistema de pulsación. Esto nos lo explica Pujol que dice que Tárrega: “…tuvo que privarse durante una larga temporada de tocar en público y Dios sabe si con ello creaba a su situación precaria, dificultades angustiosas que vencer” (El dilema del sonido en la guitarra, p. 22).
Hacia 1905, el violinista catalán Joan Manén visita a Tárrega y nos dice que éste: “le explicó una nueva manera de pulsar que requería aún más estudio, más sacrificios, nuevos esfuerzos…”. Es decir, cinco años después de cortarse las uñas a Tárrega, tras toda una vida pulsando con ayuda de las uñas, aún le costaba adaptarse a la pulsación con yema. ¿Cuál fue la verdadera razón que movió a Tárrega a pasar por esta penosa adaptación, con perjuicio incluso de su precaria situación económica?
Josefina Robledo dice que el desencadenante de todo esto fue la rotura accidental de una uña por parte de Tárrega. Esto parece una explicación un tanto pueril. Sin duda antes de 1900 Tárrega se habría roto más de una uña, pero no es hasta entonces que decide cambiar el sistema de pulsación.
Emilio Pujol da razones de más peso, aduciendo que cuando Tárrega se corta las uñas lo hace buscando un sonido “más amplio y homogéneo”, fijándose como ideal la sonoridad del cuarteto de cuerda (Tárrega. Ensayo biográfico, p. 146).
En relación a lo que cuenta Josefina Robledo y Emilio Pujol sobre la manera en que Tárrega atacaba las cuerdas, hay un problema: los dos conocieron a Tárrega cuando éste ya había adoptado la pulsación con yema, así que las razones que dan y los relatos que ofrecen tuvieron que conocerlos de manera indirecta. Tal vez supieron estos detalles porque se los contase el propio Tárrega o los averiguaron a través de otra fuente.
Sin embargo, hay un alumno de Tárrega que sí estuvo con él en esos años. Se trata de Domingo Prat, y la explicación que nos da sobre la cuestión difiere bastante de lo que cuenta Josefina Robledo y Emilio Pujol, ya que dice que Tárrega tuvo que cortarse las uñas debido a una enfermedad que afectaba a las mismas. La cita de Prat está en el artículo de Adrián, quien después de reproducirla, escribe:

Originalmente escrito por Adrián Rius
Fue Domingo Prat quien, a través de su Diccionario, se encargó de propagar esta versión y que Pujol la ha considerado toda la vida como una difamación a la memoria de su maestro.

Llama la atención que Pujol se tomase tan “a pecho” que Prat dijese que Tárrega se vio obligado a cambiar la pulsación por una enfermedad de las uñas. Aunque no fuese cierto, parece algo fuerte considerarlo una difamación, esto lo entendemos mejor si tenemos en cuenta que Tárrega hizo que Pujol cambiase su forma de pulsar, ya que cuando conoció a su maestro Pujol tocaba con uñas (Tárrega. Ensayo biográfico, p. 149). Está claro que Pujol no podía aceptar que le hubiesen obligado a cortarse las uñas y cambiar su forma de pulsación, sin que el mismo Tárrega estuviese totalmente convencido de la bondad del nuevo sistema. Yo opino lo mismo, Tárrega en 1902 y en los años siguientes, cuando transmitió la pulsación sin uñas a sus discípulos, tenía que creer firmemente en que esa era una forma de obtener una mejor sonoridad en la guitarra. Pero esto no descarta, en mi opinión, que -tal como cuenta Prat- Tárrega se hubiese visto obligado en un primer momento a cortarse las uñas por un problema de “fuerza mayor”, una enfermedad. Obligado a cambiar su técnica, luego Tárrega descubriría que tras un proceso de adaptación de la yema del dedo (que nos cuenta con todo lujo de detalles Pujol), el sonido resultante estaba más cercano a su ideal sonoro y así se lo enseñó a sus alumnos. Pienso que esto explicaría más convincentemente los sacrificios (y perjuicios económicos) que supuso el cambio a un guitarrista como Tárrega, que durante la mayor parte de su vida se había servido de las uñas de la mano derecha para pulsar las cuerdas de la guitarra.
Julio Gimeno.

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Queridos amigos
Bien por Julio por empezar un debate que ha levantado polémica durante casi un siglo. Cuando Tárrega hace el cambio de pulsación, contaba éste con cincuenta años, edad de madurez, edad de reflexión, edad de buscar otros caminos muy diferentes de los del principio donde el virtuosismo de la época imperaba sobre los planos sonoros. Creo que si el concepto de que las escuela Tárrega pase por tocar sin uñas, es en mi opinión una solemne tontería, como si el maestro no hubiese tenido alumnos hasta 1902, tan sólo cabe mencionar a Miguel Llobet, Pascual Roch, Estanislao Marco o Manuel Loscos entre otros, pero de todas formas es lógico que crean que la escuela de la yema fue una condición determinante de la escuela Tárrega ya que sus últimos alumnos, los de la yema, fueron los más jóvenes y los que más vivieron ( Pujol y Robledo vivieron hasta la década de los 70 mientras que los seguidores de la uña fallecieron casi todos allá por los años 20 -30)

Originalmente escrito por Julio Gimeno
Aunque el primer concierto de Tárrega con yema sola lo ofreció en 1902, según Pujol, Tárrega cambió su pulsación “a principios de 1900″ (El dilema del sonido en la guitarra, p. 22). En esa época Pujol aún no era alumno de Tárrega (comenzó sus lecciones con él en el año 1902), aunque puede que el mismo Tárrega fuese quien le comunicase esa fecha o que Pujol la averiguase por otro medio, como el diccionario de Domingo Prat, quien nos dice, refiriéndose a Tárrega: “A partir de 1900, fecha en que comienza a pulsar con yema sola, siempre me tuvo el gran artista a su lado”. El caso es que durante más de dos años Tárrega no actúa en público ya que parece que dedica este tiempo a perfeccionar el nuevo sistema de pulsación. Esto nos lo explica Pujol que dice que Tárrega: “…tuvo que privarse durante una larga temporada de tocar en público y Dios sabe si con ello creaba a su situación precaria, dificultades angustiosas que vencer”

Ciertamente Pujol se basó en diccionario de Prat para la mayoría de sus afirmaciones, haciéndolas suyas (y no sólo las opiniones y experiencias de Prat). Por los datos e imágenes del maestro, y diferentes detalles, creo que el cambió empezó a finales de 1901. Reflexionemos: desde finales de 1899 (justo en abril, El Defensor de Granada relata la crónica de un concierto de Tárrega, primer concierto público desde que apareció en la Sala Pleyel de París como consecuencia de sus reiterados quebrantos de salud)hasta finales de junio de 1900, Tárrega se encuentra de gira con su singular amigo el Dr. Leckie, primero por todo el levante: Castellón; Alicante; Málaga, donde concluye su primer MS de Recuerdos de la Alhambra; en enero llega a Tánger donde permanece hasta abril, en mayo donde se traslada a Marsella; y según el MS de Tárrega de un arreglo de una romanza sin palabras de Mendelssohn editado por Ariel Publications en 1980 y que data del 23 de junio de 1900, parece ser que estuvo en Londres( personalmente no tengo constancia de este viaje, ni he podido estudiar este MS). Los últimos meses los pasó en Valencia (tal y como atestiguan varios de sus MS, aunque de momento no he encontrado ninguna crónica de concierto que coincida en ese periodo). Parece ser que principios de 1901 no fue tan “movido” como el anterior, aunque escribe varias cartas a sus alumnos (entre ellos Fortea), no menciona nada de su cambio de posición, no obstante de ese periodo existe una fotografía (que sirvió como modelo al artista Enrique Segura para realizar un retrato del maestro al carboncillo durante una estancia de Tárrega en Castellón durante el verano de ese mismo año)en la que se observa que aún tocaba con uñas, eso sí, bastante mas cortas que en otras fotografías anteriores, tal vez el proceso del cambio no fue tan radical como pretendían Pujol y Robledo.
Como casi todos, los seguidores de la yema creyeron que su opción fue la mejor, y como he dicho antes son los que más vivieron por lo que su opinión no se perdió en el tiempo, entonces hubo que magnificar el redescubrimiento de Tárrega por la técnica (y no escuela) de la yema. Aunque si bien Domingo Prat, en la época que editó su diccionario de guitarristas, estaba en muy malas relaciones con los Tárrega (debido en parte a la transacción de una de las Torres del maestro), hizo lo mismo que Josefina y Pujol, magnificar su razón del cambio: una enfermedad en las uñas que, por lo que parece, no apareció hasta 1900. Al igual que es muy lógico pensar que Tárrega no experimentase hasta los cincuenta años con diversos sonidos y técnicas con la rotura accidental de una uña (eso lo hemos hecho todos), tampoco es lógico pensar que un maestro, y más un maestro de la talla de Tárrega, casi obligue a cortarse las uñas a sus nuevos alumnos (recordemos el caso de Pujol y Robledo) si el cambio de técnica hubiese sido como consecuencia derivada de una enfermedad, que repito, parece ser que tan solo se dio a partir de 1900 y sin que ello supusiera un avance fuera del punto de vista del virtuoso de juventud que solo se preocupan en realizar miles de notas a la velocidad del rayo. Personalmente he tenido la suerte de experimentar con una guitarra que perteneció a los Tárrega, concretamente una Alcañiz y Ribot que solía usar su hermano Vicente. Ésta aún conservaba su cordaje original de tripa, y no pude resistir el tañerla, sorpresa la mía que con mis uñas (que las uso bastante cortas, utilizo la técnica de la yema – uña), tuve que parar, el ruido de la uña deslizándose por las cuerdas de tripa era insoportable, cambié entonces mi posición de la mano derecha a una posición mucho más vertical (mucho más tarreguiana), atacando las cuerdas con la parte de la punta de la uña, el ruido de rascado disminuyó, pero la única manera de eliminarlo fue atacarlo prácticamente con la yema. El ruido era prácticamente el mismo que cuando nosotros atacamos las cuerdas entorchadas con ángulo transversal a las mismas, fijaos y haced la prueba, cuando hacemos escalas o acordes con estas cuerdas (las entorchadas) hemos de cambiar la posición de la mano, fijaos que la manos se os tarreguiza atacando con menos uña. Este cambio fue todo un progreso en cuanto a expresión guitarrística, tal y como los críticos de la época decían, inmaterializaba el sonido que era claro y limpio. Al aparecer primero las cuerdas de nylon y actualmente las de carbono, esa técnica dejo de ser útil, y estoy casi seguro de que si Tárrega hubiese conocido estas cuerdas, posiblemente, hubiera vuelto a adoptar la técnica de la uña o de la yema – uña.

Saludos
Adrián

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